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  • Jessika Rojano

MetamorFEMsis Capítulo 4: Carta de Mujer a Mujer





Querida, futura e imaginaria hija:


Quiero contarte, antes de que nazcas, lo que significa en este mundo ser mujer, por si en el camino quisieras mutar un cromosoma y cambiar una de tus “X” por una “Y” para facilitarte el camino.


Te diré primero que según nazcas vas a tener que soportar una serie de gamberradas que, lo mismo, no te apetecen, pero entonces serás mi bebe y yo decidiré por ti. Antes de que si quiera tengas conocimiento, abriré sendos orificios para los pendientes de tus orejas, tengo mucha prisa de que todo el mundo sepa que eres hembra.


Probablemente te vista de colores “femeninos”: rosa, violeta, malva, cualquiera de esos, y me encantará jugar contigo a las muñecas y peinarte con muchas coletas, aunque te duela la cabeza, aunque te las quites porque te incomoden para jugar, yo te diré: hija, por favor, póntelas que estas muy mona con ella. Y tú, llorando, y enrabiada te la dejaras poner (o no) mientras yo te digo “para ser bella hay que sufrir”.


Luego irán pasando los años y me encargaré de enseñarte a comportarte como una señorita, sea lo que sea lo que eso signifique, yo no lo sé muy bien pero es lo que me dijeron a mí; “come con la boca cerrada” “ponte derecha” “este vestido para la fiesta de cumple de tus primos” “niña, no corras, te vas a estropear el peinado”.


Eso sí, aunque ser mujer es muy duro, tendrás muchas muñecas y te regalaremos un montón de Barbies, tendrás por supuesto una cocinita de mentira y un pequeño cochecito para que pasees a tu bebe, también de mentira, para que aprendas desde muy chica que tu misión en la vida son los cuidados.


Eso si “deja los juguetes de tu primo que eso no es para niñas”, “no estés jugando al futbol que te ensucias”, “mira como has puesto el vestido nuevo”. Lo siento, hija, pero tendré que enseñarte a ser una buena mujer.


Un día, cuando menos te lo esperes, te bajará la regla y, por fin, serás ya una mujer, sin muchos derechos todavía pero una mujer y tendré contigo “esa conversación”, seré una madre enrollada, o eso quiero pensar, y te hablaré por primera vez de los chicos, te advertiré que son malos y que debes tener cuidado con ellos pero no te enseñaré a decidir por ti misma lo bueno o lo malo, solo me encargaré de prohibirte de todo y que tengas mucho miedo del otro sexo.


Empezarás a usar sujetador y ropa de niña grande. No engordes. Nadie quiere a las niñas gordas. Maquíllate. Ponte mona. Sonríe. Aprende a bailar “péinate, que pelos me llevas” “seguro que vienes de jugar con los niños esos al futbol, que te he dicho ya que eso no es para niñas”.


¡Ah! y cuida tu reputación, no te vayan a tachar por ahí de puta por vivir plenamente tu sexualidad.


Estudia, no vayas a dejar de hacerlo, por si algún día tu marido te deja, así tendrás como vivir, pero primero lo del marido. Busca un buen marido, no vaya a ser. Procura encontrarlo antes de los treinta y pocos para que yo esté mas tranquila y antes de casarte tendrás que aprender inexorablemente cómo hacer todos los quehaceres de la casa sino nunca serás una buena mujer.


Todo esto que lo sepas lo hago por ti, porque soy tu madre y te quiero.

Que sepas que tienes mucha suerte hija de haber nacido en un país desarrollado, donde puedes elegir vivir como quieres, a pesar de ser mujer, y el machismo ya no existe.


Firmado

La madre que tengo miedo de ser.

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